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Bishop Regrets Voting Rights Act Decision

Espanol

June 27, 2013

Bishop Dietsche issued the following statement today regarding the Supreme Court’s Decision to nullify important parts of the 1965 Voting Rights Act.

Yesterday I produced a statement celebrating the Supreme Court’s decisions on DOMA and same-sex marriages in California.  Yesterday was, in my judgment, a landmark day for those who celebrate the dignity of every person and strive for justice and equality for all people.  

Yet on the preceding day the same court stripped key provisions from the Voting Rights Act of 1965-a decision seen by many as gutting the force of an Act that has had a transformative effect to the good on the landscape of American life.

People born in the last half century may find it hard to fully understand how formidable were the barriers that had in the past been erected and rigorously, even violently, defended to prevent African Americans from exercising their voices in the public square. That such barriers were enshrined in the laws of states covered our nation in shame. 

But in 1965 that changed: since then and until two days ago, the Voting Rights Act has guaranteed to all people the right to participate fully in our public life. 

The protections and guarantees which were established in that Act and in the other landmark civil rights legislation of its era — very largely driven forward by people of faith and by religious institutions in what was among the church’s finest hours in our age — were hard won and extraordinarily costly. They witness, I believe, directly to our love of God. They are precious to us, and are not to be taken for granted — a fact that has been only too amply illustrated during recent elections, when alarmingly regressive statutes have surfaced in many states, designed, it is clear, to limit the ability of people of color, young people and poor people to exercise their right to vote.

Now the Supreme Court has nullified the most vital part of the Voting Rights Act. And in the short time since it announced its decision two days ago, the reasons for preserving that Act intact have already been amply demonstrated: already several attorneys general have announced that legislation in their states regarding voter ID laws will now be immediately implemented.

This week, then, has brought both setbacks and steps forward in the ongoing struggle for the rights of people.  Let no one doubt that that struggle is of God. The struggle for freedom, and the rights of people, and the fullness of human life is ongoing; it never ends, it is marked by victories and defeats, and it requires constant vigilance.  God being our helper, let us recommit to the protection and preservation of the rights of every person to participate in full in our common life.  Let us never lose faith, but bind ourselves to the pursuit of justice. 

 

The Rt. Rev. Andrew M.L. Dietsche

The Rt. Rev. Andrew M.L. Dietsche
Bishop of New York

 

Referente a la Decisión de la Corte Suprema sobre la Ley del Derecho a Voto

Ayer, hice una declaración celebrando las decisiones de la Corte Suprema sobre DOMA y el matrimonio del mismo sexo en California.  A mi juicio, el día de ayer marcó un hito para quienes celebran la dignidad de toda persona y luchan por la justicia y la igualdad para todos. 

Sin embargo, el día anterior, esta misma corte eliminó provisiones claves de la Ley de 1965 respecto al Derecho a Voto – decisión que muchos han visto como un acto que le resta fuerza a una ley que ha tenido un efecto transformativo para el bien en el panorama de la vida americana.
 
Las personas que nacieron en la última mitad de siglo probablemente encuentran difícil de comprender cabalmente cuan terribles eran las barreras que fueron levantadas y defendidas arduamente e incluso violentamente en el pasado, barreras que impedían que los afro americanos ejercieran sus derecho a voz en la plaza pública. Tales barreras que fueron protegidas por las leyes estatales cubrieron de vergüenza a nuestra nación.
 
Pero, eso cambió en 1965: desde entonces y hasta hace dos días atrás, la ley de Derecho a Voto ha garantizado a todas las personas el derecho a participar plenamente en nuestra vida pública.

Las protecciones y garantías establecidas en esa Ley y demás legislaturas que marcaron otro hito en la era de los derechos civiles – fueron, en gran parte, sacadas adelante por las personas de fe y por las instituciones religiosas, y constituyeron los mejores tiempos de la iglesia en nuestra era – se ganaron con ardua lucha y a un costo extraordinario. Dan testimonio, yo creo, directamente de nuestro amor a Dios. Son logros preciosos para nosotros y no deben tomarse por dado gratuitamente – un hecho que ha sido ampliamente ilustrado durante las recientes elecciones, cuando alarmantemente surgieron estatutos retrógrados en muchos estados, quedando claro que fueron diseñados para limitar la habilidad de las personas de color, las personas jóvenes y las personas pobres para ejercer su derecho a voto.

Ahora la Corte Suprema ha anulado la parte más vital de la Ley del Derecho a Voto. Y en el breve plazo desde su anuncio hace dos días atrás, las razones para preservar la Ley intacta han sido ampliamente demostradas: ya varios fiscales generales han anunciado que la legislación en sus estados referente a las leyes de identificación del votante serán implementadas inmediatamente.

Esta semana, entonces, ha traído tanto retrasos como avances en la lucha permanente por los derechos del pueblo.  Que nadie dude que, ésa lucha es de Dios. La lucha por la libertad y los derechos del pueblo, y la integridad de la vida humana es permanente; es incesante, está marcada por las victorias y los fracasos, y requiere vigilancia constante.  Siendo Dios nuestro auxiliador, reanudemos nuestro compromiso con la protección y la preservación de los derechos de cada persona a participar plenamente en nuestra vida 

The Rt. Rev. Andrew M.L. Dietsche

El Revdmo. Obispo Andrew M. L. Dietsche
Obispo de Nueva York